Carlos Vera, Ecuavisa, Renuncias y Denuncias
El Lcdo. Carlos Vera Rodríguez es quizá el periodista más polémico del Ecuador en las últimas dos décadas. Dueño de un estilo incisivo, arrogante, en veces hasta raya en la petulancia y eso lo hace no sólo un poco antipático, sino que lo ha hecho además el blanco casi permanente de parodias y burlas en la misma televisión ecuatoriana.
Punto y aparte, a mi Carlos Vera no cae ni bien, ni mal, no soy en todo caso un fan más de la legión de Carlos Vera, y en ocasiones he sido un crítico tenaz de su estilo, si bien he reconocido en muchos casos su capacidad única para identificar la verdad y la entereza para darle su dosis a quien a él considere pertinente.
De allí a lo que ha sucedido en EcuaRISA, quizá el peor canal de la televisión ecuatoriana, disputándose el puesto con TC, es algo inédito e inaudito. El que un Canal de Televisión no pueda durante años solucionar el problema técnico que Carlos Vera ha hecho ver en público en reiteradas ocasiones es un poco más de lo mismo: incapacidad.
Pero hasta eso tiene probabilidad de recibir indulgencias, no así la razón detrás de la “renuncia” de Vera. Yo coincido con el comunicador en el sentido de que es IMPOSIBLE el aguantar chantajes de ninguna naturaleza por parte de un Canal de Televisión. Sabemos que el mundo real se mueve en casos por el tráfico de influencias, pero esas influencias no pueden llevar a sesgar - o peor aún coartar - el proceso de generación de noticias. Y eso es lo que no sólo Vera, sino también Jorge Ortiz corroboran lo que personalmente siempre he pensado del Canal conocido como Ecuavisa.
En el medio se ha armado un circo mediático, en el que ciertos enanos de la vida pretenden ganar unas cuantas décimas de rating: ¡A TI TE DIGO! Y se ignora algunos hechos básicos que requerirían de un poco más de cuidado.
1. La Libertad de Expresión en el Ecuador es parte de la Mitología. La Cadena improvisada del Presidente - ¡Oh, fatal casualidad! - que interrumpe la entrevista de Vera en Teleamazonas, la misma que públicamente se denunció como informal, por haberse solicitado de último momento. Sí, esa cadena que repetía hechos que a pocos importa escuchar o ver dos veces, estaba allí para revelar a las claras que no te impiden hablar, pero te cortan el audio cuando tienes la oportunidad. ¡Vilezas y Cortesana Hipocresía!
2. Donde Manda Capitán, el Gobierno Manda. El miedo o quizá la conveniencia llevan a los propietarios de los Canales a la estupidez y el absurdo de forzar a sus propios periodistas - malos o buenos - a adoptar determinada postura frente al Régimen. Eso hace recordar los periodos dictatoriales, sobre todo los de uniforme y charretera.
3. Siempre hay un tiempo adecuado para decir las cosas. Ortiz hixo lo correcto, callar hasta encontrar el momento acertado para dar una estocada final: la seriedad de los Noticieros y Programas de Opinión de Ecuavisa estarán ya no en entredicho de aqui en adelante, sino que su credibilidad tocaría asintóticamente el CERO.
4. Remar contra la corriente dejó de ser rentable para algunos. Parece que como en todo, la moda impera en las decisiones. Y como ahora la opción que presenta el Gobierno tan solidaria y tan poco acertada es de orden popular, hay algunos que parece que temen no sólo perder la señal, sino también el rating y por eso es mejor no dar paso a la crítica, ni permitir que se adopte una postura de oposición. He escuchado a algunos decir que Ecuavisa es el canal más serio del Ecuador, que es el mejor canal, el único respetable, etc. Vale más hacer un pequeño análisis y preguntarse si un Canal que forza la salida de sus Comunicadores por intereses mezquinos y amañados es digno de tan elocuentes elogios.
5. Vera es conflictivo, pero cualquiera lo sería. Y no estoy disculpando los múltiples exabruptos de Carlos Vera a lo largo de su carrera televisiva, pero la realidad es que si a mi me pasara algo similar, también los mando al carajo.
6. El Nebotismo y el PSC perdieron toda la fuerza. Al margen de los resultados en el cantón Guayaquil, es obvio que el PSC ya feneció como fuerza política de primer orden en Ecuador. Hace sólo una década, Ecuavisa daba el dedo índice para que Nebot le conceda exclusivas y los social-cristianos - por supuesto - no se hacían de rogar en ese sentido. Hoy resulta tan irónico y hasta paradójico que se vete la excesiva presencia de Jaime Nebot en el programa de Carlos Vera.
En fin. No estoy aqui para crear una apologética en torno a Carlos Vera, pero sí para que mis compatriotas abran un poco los ojos. Es cierto que la oposición - las más de las veces - se desgañita hablando tonterías, acusando de patrañas y armando escándalos sin sentido, pero no hay democracia en el país en el que la oposición es sistemáticamente eliminada. La oposición en todo régimen democrático es útil y deseable, porque de lo contrario, el poder absoluto que se genera en torno a una persona o grupo es demasiado tentador como para evitar que esa manos limpias y corazones ardientes se transformen en manos negras y corazones delincuentes.
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