El Crimen no ha aumentado, el peligro si

Leía en El Universo el editorial y creo que es una de esas raras - rarísimas - ocasiones en la que concuerdo en cierto grado. Hace unas semanas, el Ministro de Gobierno aseguraba que la inseguridad no había aumentado y que todo era cuestión de percepción, debido a la manipulación de los medios (amarillistas, quedó en suspenso).

Ahora que se ha asesinado a un policía en frente de más de una docena de testigos, prácticamente a la luz del día, el editorialista cuestiona la aseveración del Ministro e incluso sugiere con toda sutileza que la responsabilidad recae en el funcionario.

Sin afán de darle un leñazo más a la corruprensa que nos desinforma y que es feliz moldeando personas con bajo interés en la cosa pública, hay mucho de cierto en lo que expresa el Ministro.

Un lector del blog - de quien prefiero mantener el anonimato - manifestaba que trabajaba para un medio y que era clarísima la intención de desacreditar los esfuerzos de la Policía y autoridades por frenar la delincuencia.

Eso no es nada nuevo, ni se circunscribe a nuestro país. De hecho, los medios son los que fabrican modas, presionan tendencias y moldean la opinión ciudadana. Con mayor o menor éxito, siempre se trata de una cuestión de credibilidad. Y también de la aparente incapacidad nuestra de cuestionar lo que nos llega a los sentidos.

No obstante lo cual, no es aceptable que se le eche la responsabilidad al Ministro. Hay que ser justos y equitativos. Si el señor Ministro hubiese dispuesto que se reduzca la asignación presupuestaria para la Policía o no hubiera permitido que se destaquen más efectivos (caso de Guayaquil), entonces habría como mínimo un error de juicio y hablaríamos de responsabilidades. Pero, no es el caso.

También creo que la calidad es superior a la cantidad, y aunque no podríamos frenar el crimen sólo con mil policías totalmente preparados, también es real que los miles de uniformados que laboran actualmente en la protección de nuestras vidas y propiedades tampoco pueden hacer gran cosa.

Y en favor de la verdad, si vamos a buscar responsables hagamos un esfuerzo y parémonos frente a un espejo. Dejamos que la corrupción se parte de nuestro diario vivir, que sea algo socialmente aceptable. Y luego nos quejamos de que los delincuentes salgan en 24 horas después de la detención.

Queremos que se aumenten las penas para los delincuentes, hasta hablamos de la pena de muerte y la prisión perpetua. Pero cuando nos asaltan, el temor y el quemeimportismo pesan más que el hacer lo correcto. Lo cual consiste en presentar la denuncia y seguirle el caso al sinvergüenza.

Y si eso lo extrapolamos a los casos de los más grandes ladrones y asesinos de nuestra historia, nos va peor aún. No sólo que no los procesamos, sino que nos congratulamos de la fortuna que han hecho sacándola de nuestros bolsillos, ecuatorianos.

¿Entonces, de quién es la responsabilidad? ¿Del Ministro por no reconocer que las cifras han aumentado? ¿Del Presidente por "no hacer nada" para frenar la delincuencia? ¿O de los 12 millones y más que no hacemos nada para que esto acabe de una vez?

La Responsabilidad ya es de todos.

UNA HISTORIA MÁS…DE MI TIERRA LINDA EL ECUADOR

Como sigo en mi búsqueda sabática, no escribo nada, así que les traigo la siguiente noticia que encontré por casualidad en la INTERNEG…

El trabajo para recuperar un retrato de Simón Bolívar mereció perennizarse en un libro de Relatos Policiales. Hasta hoy, este es uno de los dos casos en los cuales sus autores han sido condenados.

El 14 de febrero del 2004, el colegio Fernández Madrid, en la Mama Cuchara, abrió sus puertas para que los vecinos del barrio quiteño discutan el problema de la inseguridad. Sin embargo, al terminar la jornada, los custodios del plantel se llevaron una triste sorpresa: el retrato del libertador Simón Bolívar había sido robado.

La obra del pintor venezolano Alberto Wallis fue donada a nuestro país en 1930. Pocos años permaneció en un museo del Municipio y luego fue colocado en el salón principal del auditorio.

El policía José Salas fue encargado de investigar el atraco. La pesquisa empezó en la escena del robo, Salas describe en el texto Relatos Policiales que no pudo contener su indignación: “Se había cortado la pintura como si se estuviera descarnando una res”.

En la revisión halló una pista importante, un pequeño cuchillo de cocina de mango negro. Luego, Salas inició la averiguación para saber quién trajo ese utensilio al colegio. La investigación terminó cuando una chica le contó que un hombre le pidió prestado ese cuchillo para partir un pastel.

Ese hombre era Johnny Ginebra Núñez Quirola. En los archivos policiales y de los juzgados de Quito, Núñez aparece con más de 27 detenciones y seis procesos penales en su contra.

El 10 de mayo la Policía lo arrestó cuando iba con su esposa. Aunque primero negó el robo, luego confesó que lo vendió en un centro comercial de la calle Montúfar por USD 60. Justificó su acción en un pasado triste en su hogar. Su padre era un alcohólico y lo bautizó con los nombres de los licores que más le agradaban: Johnny (por el whisky) y el ginebra.

Salas recuperó la pintura y la entregó a sus dueños. El Municipio, como acusador particular, y la Fiscalía iniciaron los procesos penales en su contra. Su esposa fue absuelta, pero Núñez fue llamado a juicio por el juez XIV de lo Penal.

El fiscal Luis Enríquez, encargado de la Unidad de Patrimonio y Propiedad Intelectual del Ministerio Público de la provincia, recuerda con emoción el caso. Dice que fue la primera sentencia que se consiguió por el robo de una obra considerada patrimonio de todos los ecuatorianos.

Según los registros del juicio, en agosto del 2004, Núñez pagó una fianza de USD 200 para salir de prisión. En la calle, sus delitos no se frenaron; a inicios del siguiente año fue acusado de violar a una colombiana, a quien le había ofrecido un trabajo en su casa.

SOLO EN ECUADOR…JAJAJA

Sacado de acá