Xenofobia es el sentimiento de odio expreso o tácito, compartido por un grupo de personas de una localidad y enfocado hacia los extranjeros, sean migrantes o turistas.
Xenofobia también es sinónimo de debilidad moral. Es la expresión máxima del miedo, traducida en acciones y omisiones tendenciosas y digiridas a causar el daño hacia los sujetos depositarios del odio.
Hace unos días comentábamos aqui acerca de un comentario de un anónimo, presuntamente un español. Hablaba con verdadero odio hacia los sudamericanos a quiénes categorizaba de la peor manera y tachaba de "Sudacas de Mierda".
No podíamos siquiera imaginar que no pasaría ni un mes antes de que las palabras se pudieran convertir en acciones, y el mundo entero se inflamó al ver a un bastardo vejar y golpear infamemente a una pobre muchacha que no podría haberse defendido, aunque el terror no hubiese hecho presa de ella.
Y desgraciadamente, la cadena del odio continúa. Mientras los sudacas, o ecuatas - como nos empiezan a conocer - ya empiezan a encontrar justificativos al desquite, en la agresión pavorosa que sufrió una niña en manos de un cobarde.
Pero, me pregunto qué es conveniente para nuestros ecuatorianos en España. Me cuestiono a mi mismo y pretendo encontrar una razón para que se desarrolle el odio. A veces no es una razón, pero se puede interpretar un hecho como una motivación, aunque sea injustificable. Es decir, una excusa para la xenofobia.
Siempre la hay. Los alemanes no odiaron a los judíos por racionalidad, el odio es un sentimiento, que llena de pasión negativa y que impide pensar. El odio, por antonomasia es incompatible con la reflexividad; los alemanes odiaron a los judíos por sentirse traicionados en el marco de la Primera Guerra Mundial, cuando los últimos dieron respaldo a Inglaterra a cambio de posesión de tierras en Israel.
¿Será que nos algunas personas nos odian gratis en España? Aunque nada justifique el odio, aunque haya soluciones inteligentes a todos los problemas, hay que reconocer un par de realidades, y disculpen por poner el dedo en la llaga.
Hace unos días recibí una contribución especial de una lectora, la cual agradezco mucho y estará publicada hoy a continuación de esta entrada.
Describía algunas cosas que ya conocía y otras que no podría haber intuido. Es mejor que lo lean por ustedes mismos, pero extraigo de lo escrito que el ecuatoriano promedio que viaja a España no es precisamente un dechado de virtudes y humildad.
Nuestro comportamiento - ecuatorianos - deja mucho que desear en España, no el de todos, pero si de un grupo visible. Es verdad que los migrantes no son todos profesionales, y que muchos no tienen educación secundaria, pero la ignorancia no es justificativo para las conductas reprochables de los compatriotas en tierra ibérica.
Ecuatorianos que se orinan en los parques, ecuatorianos que van a discotecas "engajados", dispuestos a armar problemas. Ecuatorianos que van por las calles vestidos de malandro, con actitud agresiva. Ecuatorianos con costumbres higiénicas deplorables, arrojando basura en la calle.
Disculpen, pero, si aqui en Guayaquil, uno se disgusta cuando ve un cretino meándose en un poste y place meterle una patada en donde el cutis se le hace rollo, entonces, que creen que siente un español cuando ve a un extranjero - de cualquier nacionalidad - hacer esa barbaridad. Indignación, por supuesto.
Vengamos al contexto del Ecuador continental, sólo unos momentos. Aqui vienen muchos colombianos y peruanos. Y hay gente NUESTRA que tacha a los colombianos de ladrones, sabidos y algunas otras cosas más. Sí, muchos de ellos, la gran mayoría vienen porque corren por sus vidas, pero nosotros nos fijamos sólo en la minoría que integra las bandas de asaltantes, estruchantes y estafadores. Lo mismo va con los peruanos, ¿qué decimos de ellos? La mayoría de las personas, nada, pero así como en España hay imbéciles que nos llaman Ecuatas, también hay ecuatorianos que en los foros los tachan de Peruchos Gallinas Indiazos Horribles de Mierda. ¿Qué no es asì? Por favor, me lo dicen y les doy el enlace para que lean, porque no voy a publicitar esa clase de conducta tan vergonzosa.
Nosotros nos quejamos mucho del maltrato en España. He escuchado verdaderas apologías del ecuatoriano en España, en boca de algunos compatriotas migrantes, pero cuando estuve por allá, yo me di cuenta de otra realidad. El hecho de estar en un país de Primer Mundo no transforma a todos en ciudadanos de Primer Mundo.
Las mismas malas costumbres, la misma idiosincracia, los mismos hábitos destructivos, la misma idiotez de exigir que los demás hagan algo por uno. Si. todo el paquete completo subsiste en algunos compatriotas que creen que España y los españoles les deben algo.
No es que justifique el odio irracional de la xenofobia. Creo que actos como el de ese fulano que golpeó a la compatriota deberían ser castigados con toda rigurosidad, con el objetivo de plantar un precedente.
Pero, no nos engañemos, ni pretendamos ignorar la realidad. Si a nosotros nos molesta, nos jala de las patillas el que vengan extranjeros a Ecuador, a provocar problemas, imaginemos por un momento que los ecuatorianos somos los españoles y los colombianos son los "ecuatas" y comprendamos lo que se siente.
Ecuatorianos que residen en España, por favor. Si nosotros no nos damos el lugar como seres humanos, si no respetamos las costumbres del lugar donde vamos, si nuestros jóvenes van a formar pandillas, si pretendemos responder a la violencia con más violencia, la guerra estará perdida.
Ecuatorianos en España, el secreto consiste en ser asimilados dentro de la cultura del país donde vamos. Sin necesidad de perder nuestra identidad cultural. Hay mucho que podemos aportar. Recuerden a los mexicanos en EEUU hace unas cuantas décadas, pudieron sobreponerse al odio, con base en el esfuerzo y demostrando con orgullo los símbolos de su cultura. Ahora, son parte de la sociedad norteamericana y han logrado contribuir culturalmente. Naturalmente, les falta mucho camino, pero algo han logrado ya.
Compatriotas en España, una tía, unos primos, uno de mis mejores amigos, siempre habrán personas que encubran de odio el miedo que sienten hacia los que no conocen. Permitan conocer lo bueno que tenemos los ecuatorianos, esa fé sin límites en un mañana mejor, esa calidez de seres humanos que intrínsecamente tenemos, los vestigios de la cultura milenaria indígena, la fuerza de trabajo, la unión familiar que exportamos con nuestra presencia, la riqueza gastronómica de nuestro país, en fin, tanto hay de bueno que podemos ofrecer en España, que lo malo resultaría eclipsado.
Pero, compatriotas, hay que vender nuestro producto. Hay que vender nuestra imagen como migrantes, porque España - de hecho, ningún país del mundo - tiene la obligación de acogernos y darnos visas, residencias y nacionalidad. Eso tenemos que ganárnoslo, nos dan la oportunidad de estar allí, no las desperdiciemos queriendo jugar a la viveza criolla y a que somos muy bacanes. Es mejor la humildad, es mejor el demostrar la madera de trabajadores incansables que tenemos.
Comprendamos que los españoles son seres humanos, que por fortuna tienen una idiosincracia - de todas las sociedades europeas - en algo similar a la nuestra. Si hasta por los nombres a veces es díficil decir si alguien es español o es "sudaca" o es mexicano, o centroamericano. Un Xavier Domínguez, un Miguel García, bien pueden ser españoles, como pueden ser guayaquileños, o mexicanos o ticos.
Los españoles tienen sus errores y sus traumas históricos. Insistir en lo de la conquista y cuánto oro y plata se llevaron ya no tiene mucho sentido. De los millones de españoles que existen hoy en día, quizá una centena pensará activamente en el tema. Para el resto, está más fresco el recuerdo de Franco, y hasta se podría decir que ya ha sido superado. Para muchos españoles, es más importante pensar en mantener una unidad nacional de toda la España. Recuerden que allá hay las amenazas continuas del separatismo.
Decir que españoles y ecuatorianos somos muy diferentes tampoco tiene mucho sentido. Después de todo, no sólo compartimos el apellido, también compartimos los genes. Si, todos los ecuatorianos - al menos, la inmensa mayoría - es producto del mestizaje entre indios y españoles. Somos en algo españoles, después de todo. Recuerden, compatriotas, que incluso en España, hay españoles mestizos, así que algo como hablar de razas y pureza racial en la Iberia es algo que suena hueco.
En realidad, entre ecuatorianos y españoles hay diferencias, pero también hay similitudes. Así, a ambos lados del charco, hay unos cuantos idiotas que revientan sus neuronas con la xenofobia y el odio racial. Pero, también hay mucha gente a la que - disculpen el término, pero es necesario - les vale verga la raza, la procedencia y los apellidos. La mayoría de nosotros - españoles y ecuatorianos -somos asi.
¿Qué hacer para vencer la xenofobia? Amigos, sólo puedo decir que el miedo no se vence con agresión. Se vence con la confianza. Ganemos la confianza de los españoles, mejoremos nuestra conducta, APORTEMOS grandemente al país donde estamos. Sin perder nuestra identidad, aunque la de nuestros hijos irremediablemente será diferente. Aportemos positivamente al desarrollo social, económico, científico y cultural de España o de donde estemos, y vamos a ver en esta vida, como la opinión de muchas personas va cambiando. Será cuestión de paciencia, señores, pero eso es mejor que dar golpes.