Si Marx nos viera, volvería a morir; de la ira, de la risa o de la vergüenza. También Smith.
En el Estado Andino-Tropical del Ecuador, la biodiversidad es uno de los muchos elementos que siempre hemos tenido a favor. Y debería ser en justa razón, un factor de crecimiento del país. Lástima que en medio de la fauna variopinta de nuestros paisajes, también hayan algunos que otros animales que bien entran en la categoría de parásitos, o al menos de saprofíticos.
Es que no sólo hay diversidad biólógica, también hacemos gala de la diversidad ideológica, que en temas como la cosa pública y la economía, tiene toda suerte de variantes que van de los espartano a lo romano, pasando por las tesis neoestructuralistas en versión criolla y los más rancios desvaríos de izquierda revolucionaria, que a fuerza de empujar tanto la manecilla a levante, ya están apuntando más hacia abajo que en cualquier otra dirección.
Por eso empieza el título como lo hace. Es que en verdad, si Marx pudiera vernos, de seguro no entendería como hemos hecho para deformar sus tesis - que en su época deben haber tenido mucho de objetivas - y adaptarlas a una realidad socio-económico-cultural-geopolítica existente sólo en la imaginación versada de algunos intelectuales desconectados o con baja capacidad de observación. No quiero ahondar en el tema, baste con citar el hecho simple de que aún la izquierda habla de proletariados en un país eminentemente agrícola, en el que la industrialización es incipiente o nula y donde muchos fans del Che Guevara esperan la toma de poder por las armas, cuando ni siquiera el 10% de la población comparte semejante intención. Si Marx pudiera vernos y decirnos algo, seguramente de sus labios saldrían más de una quinta de puteadas.
Pero por otro lado, la derecha también tiene sus veleidades y estupideces que son tan o más grandes que los de su antípoda ideológica. Con sus gotas de neoliberalismo, aplicadas al tanque mercantilista con que han bañado la economía del Ecuador durante décadas, han logrado hacer todo lo contrario de lo que expresa la economía de mercado, y dicho sea de paso, han confrontado los propósitos signados en las Constitución Cuasi-Liberal de 1998 con los intereses propios de una fauna muerta de hambre, sedienta de poder y que encuentra - de manera similar a sus “primos socialistas” en la sociedad ecuatoriana el hato de borregos ideal para depredar.
Al final, los dos sentidos de la política han provocado sus respectivos contra-sentidos y - como era de esperarse - toda una fábula apologética digna de Esopo, para justificar sus errores y tratar de darle un baño de verdad a lo que es injustificable y estúpidamente absurdo. Unos y otros no han hecho sino favorecer a pequeños grupos de poder, con base en privilegios y prebendas, los unos en el nombre del desarrollismo, los otros en el nombre del libre (¡Ja!) mercado. Unos y otros han depredado sobre los erarios públicos. Unos y otros han escrito en el papel con que se limpian las nalgas - es decir, la Sagrada Constitución - hermosas promesas de inversión en educación y soberanías mal entendidas. Unos y otros no han hecho sino lo que se espera en una sociedad en la que seguimos siendo tan tontos como para votar por ” el que va ganando en las encuestas”.
Ya despertemos de los sueños CAUDILLISTAS. ¡POR FAVOR! He escrito en docenas de veces que uno de los males más grandes de nuestra sociedad es esa maldita costumbre de poner todas las esperanzas (y la responsabilidad) de nuestro progreso en una figura. Pero si Argentina ya tuvo su Perón, Venezuela tiene su Chávez, Cuba tiene su Castro y nosotros ya hemos tenido un Velasco Ibarra; que alguien diga que de positivo se obtiene de tener un caudillo en el poder. Es cierto que un líder es necesario. Pero los líderes orientan y marcan el camino, no pretenden forzarnos a cruzarlo a patadas, ni tampoco quieren reducir el paso a sólo unos cuantos.
La vía al progreso exige una democracia sólida, no una en la que la Libertad y el Derecho sirven a determinados grupos, sean quienes fueren. Quiero ser enfático y lo voy a poner en mayúscula.
DONDE NO HAY JUSTICIA DE TRIBUNAL, NO HAY JUSTICIA SOCIAL.
UN ESTADO ENGROSADO ACOMPAÑA A UNA ECONOMIA RAQUITIZADA.
SOLO LA PRODUCCION ELIMINA LA POBREZA.
SOLO LA EDUCACION CAPACITA A LOS CIUDADANOS A EJERCER SUS DERECHOS Y CUMPLIR SUS OBLIGACIONES EN DEMOCRACIA.
EL UNICO SER QUE TE PUEDE SACAR DE LA POBREZA MATERIAL ESTARA SIEMPRE FRENTE A TI EN EL ESPEJO.
LAS BUENAS INTENCIONES MAL ENCAMINADAS PRODUCEN MAS MUERTOS Y DESASTRES QUE UNA GUERRILLA. HASTA PINOCHET, STALIN Y POL POT PUDIERON HABER TENIDO BUENAS INTENCIONES.
Que el tiempo me juzgue si he exagerado, o que me premie si todo esto que expreso, en realidad sirve de algo.
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