Resurreccion
Hace muchísimo tiempo que no escribo en este blog. Hace mucho que no escribo en ninguno. Fue en parte una pérdida de esa pasión que una vez me llevó a ser un blogger consumado que pasaba horas detrás de un teclado, para compartir su visión personal de la vida.
Tuvo mucho que ver esa aspiración - ególatra y alejada de la realidad - de cambiar el mundo a través de un espacio en la red. Pero las lecciones - aunque tardías - se aprenden con dureza, mordiendo el polvo y de eso uno se levanta como el fénix. Resurrección es el título de este post, y eso es lo que ha sucedido a partir de este momento con este blog.
De hace mucho se ha anunciado grandes cambios en el blog. La verdad es que los cambios no son visibles porque se dieron en el autor, en el que escribe humildemente estas líneas, llenas de una verdad que no he conocido antes. Ahora voy a escribir cuando yo quiera, de lo que quiera, sin línea editorial, sin marcos mentales, sin presiones y con mucha entereza personal. Este blog que una vez tuvo una orientación fácilmente identificable ahora va a ser un depósito de lo que quiera escribir, cuando así lo desee.
No esperen de este blog actualizaciones frecuentes. Es probable que haya temporadas en que los artículos fluyan como ríos de lava, consumiendo todo a su paso con la misma nitidez que nos hizo característicos. También es probable que haya semanas sin ver una sola actualización. Como nota curiosa, siempre he percibido el blog en esos periodos estériles, como un pueblo abandonado en un polvoriento camino, consumido en el dolor de su soledad, agobiado por las moscas que vuelan buscando cualquier porquería digerible. Ese tipo de pueblos que esperan anhelantes que regresen los viajeros, los que migraron al bullicio de las grandes ciudades.
Sólo puedo asegurar algo: estoy vivo, sigo siendo ecuatoriano, y hoy por hoy, soy más auténtico que nunca.




