PAIS Campaña Continua del Presidente Correa

Dicen que el tiempo termina por darle la razón a quien la tiene. Recuerdo lo que se veía venir hace unos años, rebasábamos la mitad del 2006, los personajes políticos iban y venían, pero en medio del hervidero de la cosa pública se perfilaba un candidato por encima de los demás. Venía de la nada a ocupar la plaza abandonada por el desfenestrado Lucio Gutiérrez y tristemente representada por el Dr. Alfredo Palacios. Se trataba nada más y nada menos que del Sr. Ec. Rafael Correa Delgado. Puedo recordar con claridad haber expuesto 10 razones por las cuales no debía llegar a Presidente, resaltando el hecho – que aún hoy sostengo – de que le sobraba la buena voluntad y las ganas. De las cuales no se vive, ni sirven al propósito práctico de darle rumbo al país.

Los días fueron pasando y la polarización de fuerzas de izquierda y derecha dieron paso a una final inesperada por muchos: Correa contra Noboa. Se trataba de un hijo del pueblo en contra de quien representaba el poder la oligarquía tradicional en el Ecuador.

Todos conocemos el resultado, pero quizá no todos estemos en grado maduro de conciencia de que esa campaña que empezó en el año 2006 aún no ha terminado. No se trata sólo de agachar la cabeza y hacer la del borrego, repitiendo incesamente los estribillos penosos de la oposición incipiente, tales como el de que Correa sólo pone la primera piedra. Eso no es hacer oposición, eso en mi barrio se llama "quedar como cojudo" – a.k.a. hacer el ridículo.

Desde mi óptica, se ha empleado mal el recurso de la libertad de expresión, gastándose en despotricar sin orden en contra de Correa, acusándole sin pruebas de una suerte de desatinos. No significa, ni quiero decir con esto que se haya mentido al respecto, pero sí, que se ha acentuado los detalles irrisorios y se ha perdido el horizonte. Debe ser innecesario repetir que el Ec. Correa ha ganado en todas las batallas mediáticas que le han presentado.

El Ec. Correa no puede menos que recordarme a ese otro gran populista que pisó Carondelet a mediados de los noventa: el Ab. Abdalá Bucaram. Hasta la sola mención del nombre provoca repudio y repulsión en muchas personas. Pero, observando con atención el fondo detrás de la explosión mediática que ambos generan, se puede extraer que básicamente hacen uso de los mismos recursos, aplicando variantes de forma. No obstante lo cual, es sólo en el tema campaña que se puede encontrar los símiles, fuera de ello, Correa y Bucaram son abismalmente diferentes.

No nos hemos dado cuenta los ecuatorianos – me refiero a la mayoría – que seguimos buscando la solución mesiánica a los problemas de nuestro pequeño Estado. Y a medida que pase el tiempo cada vez será más difícil salir de ese círculo vicioso en el cual imaginamos – cándidamente – que existe un líder que puede hacer todo lo que nosotros estamos obligados por condiciones históricas a hacer.

Al margen de ese tema del cual se ha discutido bastante en este espacio, la realidad es que el Ec. Correa no ha terminado su campaña política y no se ve el final de la misma. ¿Inmoral? No estaría seguro de ello, pero estimo que es ineficiente e inadecuado. ¿Cómo concentrarse en gobernar con precisión cuando se invierte (o malgasta) demasiado tiempo en hacer campaña?

Debo acotar que he escuchado por mucho tiempo el argumento que justifica esta campaña masiva. "Si no usa la publicidad, los medios nunca van a transmitir la obra realizada, por ende, el pueblo jamás la va a conocer y concluirá en que el Presidente no está cumpliendo sus promesas". Aunque cumple la forma lógica, no significa que esto sea cierto. Veámoslo desde esta óptica: un buen Gobierno no necesita publicitar por si mismo aquello que resulta evidente a todos sus ciudadanos; ergo, si la aplicación de políticas de Estado es exitosa, eso se verá reflejado en el nivel de satisfacción de los votantes.

Creo personalmente que hacer alardes de poder, como se ha venido dando últimamente no es la mejor manera de conducirse públicamente. A ninguna persona con dos dedos de frente y ojos abiertos se le puede pasar por alto el hecho de que no hay peor propaganda que la que uno mismo se hace intentando resaltar sus méritos. Tampoco hay nada más chocante que ver el triunfalismo de los Hinchas Gobiernistas que les impide aplicar al menos una leve dosis de humildad a la hora de hacer predicciones con respecto a los resultados de las elecciones. En castizo: nada hay más insoportable que el jactancioso.

Es esta campaña continua y demoledora la que le ha dado frutos al Gobierno. En pocas semanas veremos consolidada la posición de PAiS en todos los poderes del Estado. Con la venia y salutación de una mayoría que sigue esperando ansiosa los frutos de la Constituyente que prometía solucionar por decreto sus problemas.

Una campaña en la que hemos visto caer – quizá sea lo mejor de la acción – como soldados de plomo a los otrora "líderes" nacionales. Una campaña en el medio de la cual desapareció en la práctica el multipartidismo, merced a la estupidez y vileza de los "mismos de siempre", que no tuvieron ni la sabiduría para tomarle la temperatura al hervidero político, ni la determinación para hacerle frente al Gobierno y su bloque político saltándole al paso con propuestas innovadoras y contundentes.

En estos días que se me han hecho tan largos, ni siquiera he tenido el deseo de escribir al respecto. Es tanta la polarización de posturas, que a todo el mundo se le obliga a tomar una de las dos posibles: a favor o en contra del Gobierno. A mi, por sobre todo. Hay quienes me ven Gobiernista, otros que me acusan de opositor.

Si tengo algo de gobiernista, que sea porque aspiro – todavía – a que el Ec. Correa se deje de tonterías y se ponga a trabajar exclusivamente en bien de TODOS los sectores y clases sociales del país. Esto de pelucones y chiros, es una telenovela agria que sirve al propósito de exacerbar en la mayoría los sentimientos de clase – lo cual no es intrínsecamente incorrecto – pero no da de comer, ni sirve para producir.

Y si tengo algo de opositor, que sea porque no puedo compartir la propuesta programática y una buena parte de los hechos del Gobierno actual. Sobre todo la campaña continua que tanto dinero y atraso nos está costando.


Aproveche para dejarnos su comentario y enriquecer la discusión.

Escriba un comentario: