Delincuente Habitual con Libertad Incondicional

Hoy estaba revisando unas estadísticas muy interesantes que me facilitó un conocido y me quedé pasmado. No puedo revelar detalles exactos, por tratarse de un tema un tanto confidencial, pero en términos generales puedo compartir con ustedes algunos detalles.

Sabemos - muchos en carne propia - que la delincuencia en las ciudades y pueblos del Ecuador está alcanzando cifras récord y que los medios de operación, así como el tipo y potencia de las armas utilizadas han ido cambiando y tornándose cada vez más letales.

La raíz de estos problemas es por todos conocida, pero lo que quizá a muchos les pasa por alto el mayor agravante, el que trabaja provocando un efecto multiplicador sobre la acción delincuencial: la inoperancia judicial en el país.

Las estadísticas revelaban - a grosso modo - que de cada 10 delincuentes capturados por la Policía (no de los delitos en su totalidad), ni siquiera la mitad llega a ser procesado y sentenciado. La cifra es tan baja que provoca escalofrío el saber que la inmensa mayoría de los criminales sigue en la calle, acechando a su próxima víctima.

Detrás de esa realidad, hay muchos problemas, pero en el fondo, la situación no deja de ser un reflejo de lo que somos como sociedad. Seguimos viviendo el viejo sistema de prebendas, de vivezas y deshonestidad; ergo, no habrá un mañana mejor, sino todo lo contrario. El Sistema Judicial es solamente aquello que nosotros hemos permitido que sea.

Muchos aducen que la falta de denuncias es lo que impide que se lleven a cabo los procesos. Pero, uno se pregunta si acaso no tenemos una Fiscalía que debería presentar los cargos a nombre del Estado, y en interés del bien común.

Otros creen que las Leyes y por sobre todo los procedimientos legales entorpecen tanto el de por sí lento paso de la Justicia. Con tanto papeleo y con empleados de la Judicatura enfocados en obtener mayores prebendas so pretexto de las conocidas huelgas, además de las VAGANCIAS judiciales, no es de sorprender el hecho de que la mayor parte de los juicios concluyan archivados (e inconclusos) en decenas de miles de carpetas que no hacen sino ocupar espacio útil.

Para muchos (me incluyo) ha llegado la hora de hacer un borrón y cuenta nueva, dejando de lado los buenos sentimientos con que se han venido fijando las penas. El trabajo forzado, la cadenas perpetua y hasta la pena capital son opciones que debemos empezar a evaluar si no queremos que los delincuentes pronto nos echen a bala de nuestros propios hogares.


Aproveche para dejarnos su comentario y enriquecer la discusión.

Escriba un comentario: