Cortos de la democracia
¿Alguien sabe que pasó con el joven demócrata que de cada cien palabras disparadas a velocidades vertiginosas, emitía al menos unas 3 ó 4 alegorías a la libertad? ¿Qué pasó con el Rafael Correa que acusaba de dictócrata a alguno de sus predecesores? ¿Se acuerdan que algunos - como yo - siempre expresamos nuestras dudas acerca de la actitud de Rafael Correa frente a las críticas?
Por ahí dirán que hay justificación, que de todo punto de vista es condenable el que un ciudadano agreda al Primer Ciudadano del Ecuador, y de hecho no les falta razón. Pero, ¿era necesario el aplicar todo el rigor de la Ley? ¿Es tan terrible el crimen de un simple hombre que le extiende el dedo medio al paso de la caravana presidencial? Con toda la racionalidad que se pueda utilizar, por supuesto que no.
Claro está, los medios han aprovechado para lanzar los cañones en contra. Sólo que en esta ocasión, tienen el mérito de tener la razón de su lado. Una ofensa es un delito, sí, pero no necesariamente es un crimen. No se trata de auspiciar el irrespeto a la figura del Presidente de la República, pero, tampoco le sirve al Ec. Correa el reemplazar el respeto por el MIEDO.
Lo que vivimos en Ecuador, señores, ni siquiera se puede llamar un esbozo de democracia. No alcanza ni para catalogarse como residuo democrático, y sin temor a la exageración está más que claro que a este paso no se va a fortalecer las libertades.
Por un lado tenemos a un Presidente que arremete con todas las armas LEGALES, QUE SI BIEN NO COMPLETAMENTE ETICAS O RACIONALES en contra de sus críticos; es decir, es legal, pero no necesariamente está bien. Recurrentemente, el Presidente Correa reacciona de manera - disculpandome por adelantado ante aquellos que vean en lo que viene a continuación una ofensa - infantil ante las críticas y ataques de la oposición. Diera a veces la impresión de que pensara que el derecho a disentir le es desconocido.
Por otro lado, tenemos una mafia de múltiples brazos que hace recordar las leyendas de monstruos marinos de múltiples extremidades y facies horripilante. Una complicidad tejida entre los poderes estatales, el Legislativo, los sindicatos, los industriales mediocres, los jueces, los banqueros y por supuesto los medios. Quizá en la Prensa mediocre, amarillista, gastada, amañada y esclava de la chequera de unos cuantos fabricantes de miseria, quizá exactamente allí frente a las rotativas, en la oficina de los editores es en donde se comete el peor de los crímenes, el que asfixia la probabilidad de obtener algo parecido a la democracia: EL SILENCIO Y LA DEFORMACION DE LA INFORMACION. Frente al reto que impone la sociedad del conocimiento, el no contar con información precisa es para los ecuatorianos la sentencia de pobreza perpetua. Como todo profesional de Sistemas conoce los datos conducen a la información y el uso de la información al conocimiento, ergo, sin información precisa, el conocimiento no tiene base.
Finalmente, tenemos a un pueblo inmerso en una sociedad que adolece de males terribles: la viveza criolla y el facilismo. El primer mal es un cáncer que escala los estratos sociales dejando una mancha fecal a su paso que todos conocemos como corrupción. La segunda es una bastarda de la pereza que nos impide ser creativos, proactivos y emprendedores y que ata las esperanzas de nuestra gente a lo que el Estado pueda hacer por todos. Es por eso que la mayoría de los compatriotas siguen pensando en que un Gobernante llegará y solucionará las vidas de todo el mundo, proveyendo de empleos dignos, vivienda, educación y alimentos. Con todo respeto, pero hay pocas cosas que suenen más absurdamente mesiánicas.
Este es el panorama, señores. Si alguien opina que en Ecuador la democracia no ha servido de nada, primero considere que en nuestro país difícilmente ha habido algo parecido a la democracia. Y si la ha habido, ha sido por un corto periodo, para ser sucedida por alguno que otro régimen abusivo y arbitrario… Y ojo, que no sólo me refiero al FebresCorderismo Plutocrático. Lo que si ha sobrado es la manipulación, la desinformación, el ROBO - nada de peculado, ni malversación, eso es ser eufemista -, la inercia, la negligencia, el desinterés y la violación permanente de los derechos y libertades de los ecuatorianos, con todo el descaro posible.
Para los que soñamos con un régimen democrático, pletórico de libertades, con un marco legal que garantice los derechos y que sirva para llevar al poder a gobernantes capaces, respetuosos de la Constitución, el Derecho y el Sentido Común, para los que creemos que algún día vamos a respirar con el convencimiento de verdaderamente libres:
TENDREMOS QUE ESPERAR, COMPAÑEROS
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