Correa y la campaña
Mucho se ha dicho en los últimos días con respecto a la participación directa del Ec. Rafael Correa en la campaña electoral de los candidatos de Alianza PAIS para captar los votos que los lleven a los curules de la Asamblea Constituyente.
Incluso en una entrevista televisada, una distinguida periodista hizo la observación de que es impropio que el Presidente de la República actúe políticamente en favor de los candidatos de su partido (o movimiento).
Mucho se hablado en realidad, pero lo que en verdad se ha dicho es muy poco. Analicemos los hechos.
- El Presidente de la República – o como Rafael Correa prefiere llamarse a si mismo: Primer Ciudadano – si bien es cierto debe representar los intereses de todos los ecuatorianos, no deja de ser un ciudadano en pleno goce de sus facultades; y, por ende, no necesita – en mi humilde opinión – ninguna autorización del TSE, ni de nadie para actuar libremente en ejercicio de sus libertades políticas. Es decir, puede seguir siendo Director, ideólogo ó lo que fuere en Alianza PAIS. Mucho menos necesita que lo autorice nadie para prestar su imagen PERSONAL para salir en spots y afiches de campaña. ¿O acaso Febres Cordero y Nebot no han salido en decenas de ocasiones acompañando a sus candidatos en afiches y propaganda de consumo público (televisada y radial).
- Estaría mal que el Presidente Correa utilizara la imagen y recursos del GOBIERNO para auspiciar la campaña de los candidatos. Es decir, no podría usar Carondelet para los mítines, ni dar dinero del Presupuesto Estatal para financiar las campañas de Alianza PAIS.
- También estaría mal que el Ciudadano Presidente ocupara el tiempo que debe asignar a los intereses del Estado en recorridos de campaña o viajes por el interior del país. Eso estaría pésimo, porque el Presidente de la República tiene una obligación para con todos los ecuatorianos. Poniéndolo en perspectiva, a ningún empleador le gustaría que uno de sus subordinados pasara las horas laborables metido en otros asuntos, pero sin duda alguna puede dedicar su tiempo libre a lo que bien le placiera. ¿cierto?
- Como – asumo – que el Ec. Rafael Correa no ha incurrido en los numerales 2 y 3 de este artículo, entonces, no hay nada reprochable que se le pueda refregar en cara.
- El periodismo debe asesorarse un poco mejor. O al menos usar el sentido común. Una cosa es ejercer crítica OBJETIVA desde la oposición y otra muy diferente es adoptar una posición de beligerancia, en la cual se espera a que el Presidente de la República cometa un desliz que se pueda prestar a una interpretación deficiente, para darle palo POR QUE BOGA y PORQUE NO BOGA.
En el punto 5, debo añadir que la oposición es incluso necesaria. La crítica nos hace crecer, cuando es CONSTRUCTIVA. Pero, si se cae en los extremos, lo único que se gana es quedar como el pelo quinto de la arruga sexta…, como le sucedió a la Sra. periodista de Teleamazonas – a quién por cierto, se le guarda una inenarrable estima -que confundió un poco los términos del cuestionamiento, supongo merced al acaloramiento del ambiente político en los últimos meses.




