Asamblea Constituyente o Prostituyente
Corría el año 2004 y el Coronel Gutiérrez empezaba a nacer como protagonista de la escena política ecuatoriana. Una de sus banderas de lucha: convocar a Asamblea Nacional Constituyente. Llega al poder y no fué más que una más de sus promesas no cumplidas. Cae Gutiérrez y llega el “segundon” al poder, el Dr. Palacio, que también intenta unir fuerzas para obtener una nueva Constitución. No consigue su objetivo.
Y así llegamos al Ec. Rafael Correa. Un hombre inteligente, joven, lleno de ímpetu, que parece concentrar sobre su figura las esperanzas del pueblo, del Estado Llano. Nuevamente, la bandera y el himno de la campaña del Ec. Correa: la convocatoria a Asamblea Nacional Constituyente.
El Ec. Correa gana las elecciones a un débil y equivocado candidato de la “derecha” ecuatoriana, el Ab. Alvaro Noboa y se podía esperar que al menos su principal promesa de campaña se cumpla. Estamos en eso.
Han pasado aún relativamente pocos días (o semanas) a partir de la posesión del Presidente Correa y ya habemos muchos que pensamos que la bandera de campaña se ha transformado en el escudo del régimen. Prácticamente a partir de las primeras horas de su Gobierno el Ec. correa encendió la mecha de lo que sería un largo y explosivo camino a la redacción y puesta en vigencia de una nueva Constitución.
En el medio de ese camino, ha habido toda suerte de escollos, muchos de ellos ya han sido superados y otros todavía está por verse cuál será la mejor manera de sortearlos. Hay que indicar que le ha tocado enfrentar la más fiera oposición de las fuerzas mal llamadas democráticas, cuya tribuna está situada en el edificio del Congreso Nacional. Hasta se hicieron llamar la “aplanadora” de la oposición. Cosa que a la luz de los hechos, no puede provocar menos que risa.
Otro de los responsables de la crisis actual
Pero, cabe preguntarse si en realidad todo el caos político que vive el país en realidad se debe a la oposición acérrima y publicitadamente irracional de los congresistas de la aplanadora política. La respuesta en realidad, y aunque esto tenga la alta probabilidad de abrir un debate- es NO. Mucha de la responsabilidad por el estallido social que se ha estado gestando recae en el accionar ¿deliberadamente? erróneo del Presidente Correa y de sus funcionarios.
En primer lugar, el Presidente decreta una convocatoria a Asamblea, cuando la Constitución vigente exige la aprobación (o el no veto) del Congreso. Era más que obvio que el Congreso no iba a aprobar (o a no vetar) una convocatoria a Asamblea, hasta el más ingenuo lo sabe, y quizá hay que jugar un entretiempo al tirano para poder establecer un régimen jurídico estable y democrático, pero…
Pero, nada. Estaba bien decretar, pero no estuvo bien provocar. Porque en el instante en que se envía una copia al Congreso, no se podría afirmar que el Presidente correa lo hacía por cortesía. Esa medida logró el efecto inmediato que se esperaba por parte del régimen. Es tan simple como irritar a una fiera: se te lanza encima.
Luego, vino el circo del TSE pidiendo autorización al COngreso. Y por supuesto, luego vino la primera explosión que activó la avalancha política, con el TSE ignorando la nueva revisión del Congreso y pasando la Consulta con el texto indicado por el Presidente Correa.
Al frente de los intereses del PRIAN…
¿Será que su suplente no fue electo por el pueblo?
¿Será que podría sacrificar su propio interés en favor de la estabilidad que tanto pregona?
Las respuestas a esas y otros interrogantes están en Google
El resto ya lo conocemos. Mucho caos, demasiada inestabilidad. Al punto de que se comete el absurdo de permitir a un Juez de un Juzgado Provincial, en plena VAGANCIA judicial, SUPLENTE y ¿social-cristiano? el resolver que lo indicado por el TSE no es válido y “restituir” en sus cargos a los diputados ELIMINADOS. Eso en países de mejor sanidad mental que Ecuador se interpreta como un suicidio. Pensándolo bien, es decir sin pensar mal, no se ve mayor diferencia entre legislar con los principales o con los suplentes. Los destituídos se les han ido encima y de paso, reclaman a gritos que el PUEBLO LOS ELIGIO. No jodan. Y a los suplentes, ¿quién los eligió? ¿la mamá de Tarzán? ¿el monje loco? ¿Don Evaristo? También los eligió el pueblo, señores. Y en este caso, el mismo pueblo prefiere que sean los suplentes los que ejerzan hasta que venga la TODOPODEROSA y OMNIMODA Asamblea Nacional Constituyente.
Regresando al tema de la Asamblea. ¿Alguien se ha preguntado que hay detrás del circo y del desorden que ha llevado todo el tema? Siendo “mal pensado” podría decir que parece que desde el Gobierno Central existe la intención de desestabilizar al país. ¿Porqué? ¿Cuál es la intención velada? Aunque sólo sean conjeturas, es relativamente simple desentrañar ese misterio.
Cuando Chávez asumió el poder en Venezuela, ejecutó un programa relativamente simple destinado a consolidar su poder y eliminar a la oposición. La táctica a corto plazo fue “divide y vencerás”. ¿Les resulta familiar? Y es a partir de que la Asamblea Constituyente entra en vigencia en venezuela cuando Chávez pudo por fin “sacar las garras” y obtener un poder que si bien no lo convierte en un dictador con las siete letras completas, le garantiza que puede hacer CASI lo que le venga en gana.
Nacionalizar empresas… no hay problema, chamo.
Cerrar canales de televisión… no hay problema, chamo
Reelección inmediata… no hay problema, chamo
Canal Estatal de Televisión… no hay problema, chamo
Todo esto sin olvidar que hasta ahora Rafael Correa ha seguido punto a punto el libreto chavista. Si, estoy conciente de que a muchos de los lectores le desagrada que se critique al Señor Presidente Economista Rafael Correa Delgado, pero, es la simple e irrefutable realidad. El socialismo del siglo XXI se parece en forma (y fondo) a los regímenes dictatoriales de izquierda del siglo XX, todos ellos tenían el mismo guionista y todos aplicaban las mismas recetas para solucionar sus problemas, ignorando por completo (o pretendiendo ignorar) las condiciones propias de cada país. La receta siempre era la misma. Lo malo es que la cura, era peor que la enfermedad.
Y no olvidemos que mientras todos tenemos la vista hacia lo alto, pensando con mucho lirismo en la Gran Patria y una nueva sociedad cuyos derechos estén amparados y garantizados en la nueva Constitución, todos, repito, estamos perdiendo la visión de la realidad que nos rodea y que no está mejorando sustancialmente. No la tenemos segura con EEUU y el tema de la AptDea, que en el momento en que se elimine va a generar un tanto desempleo que el frustrado TLC, pero de que va a haber problemas: no hay espacio para la duda razonable. Tampoco vemos una solución a mediano plazo para el desempleo (la propuesta de microempresas, como era de esperarse no está correctamente estructurada) y tampoco se ven incentivos a la inversión. De paso, el Gobierno se busca problemas donde no los tenía, como en el caso de la Base de Manta. A mi no me gusta más que a ustedes una Base Aérea extranjera en pleno suelo ecuatoriano, pero si el convenio vence en el 2009, no hay necesidad de publicar desde el 2007 que no se va a renovar. Que alguien por favor le enseñe al Ec. Correa que la prudencia es más valiosa que la grandilocuencia, señores.
Y la educación. La solución ha sido el aumentar el presupuesto. Es uno de los puntos que se debe dar al Gobierno. Efectivamente, se necesita reconstruir las escuelas y colegios a nivel nacional. Es correcto. Pero, ¿eso es todo? No se ha escuchado hasta ahora una propuesta de reestructuración del sistema educativo. Ok, démosle más tiempo. ¿Cuánto?
Y mientras tanto. Nos endulzamos los labios con la Asamblea. Respiramos y sentimos la Patria y el corazón nos late anunciando que el país va a cambiar. Pero, en realidad -lamento destruir el encanto- algunos nos hemos preguntado ya, si la Asamblea va a producir una Constitución que valga la pena.
Los que ya lo hemos analizado muy fríamente, tenemos nuestras serias dudas. En un panorama dominado por las bestias de la oligarquía, representada fielmente por la mafia de los partidos políticos y seudo-movimientos es díficil esperar obtener un resultado favorable al país. No hay que ser un genio para saber que bajo el esquema de elecciones para Asambleístas lo más probable es que ejemplares de la misma fauna que hoy se disputa el Congreso a dentelladas ocupen las cúrules de la Asamblea. Y eso no es nada bueno. Tanto si son pro-Gobierno (que daría como resultado una Constitución Bolivarianista, es decir, copia refrendada de la Constitución Chavista), como si son de oposición (que daría como resultado un pasquín envilecido de Carta Política), mientras no sepamos elegir, mientras el mecanismo de elección no sea el idóneo no esperemos que la nueva Constitución haga algo mejor que PROSTITUIR el destino de los ecuatorianos. Por otro lado, si esta vez NO NOS EQUIVOCAMOS y elegimos a la gente idónea, no votamos por las caras bonitas, ni por los patane, ni por la gente de bellso discursos, sino por los ciudadanos comunes, los profesionales que han dedicado su vida al VERDADERO SERVICIO AL PAIS, entonces y sólo entonces, podremos tener una Constitución que realmente represente el ideal Patrio. Una Constitución que garantice la libertad, que permita el desarrollo del país. Si sabemos escoger con precaución, esta vez será la vencida. Con algo de trabajo y apoyo del Presidente Correa un buen grupo de Asambleístas podría CONSTITUIR una nueva estructura para nuestra Nación.
Por eso, pregunto: ¿la Asamblea será Constituyente o Prostituyente? La respuesta no está en Google, está en nuestras manos.





