Aprendiendo

Tantas noches siendo observada por ti.
Tantas noches descubriendo y aprendiendo contigo la fuerza de las miradas…
conversando contigo sin hablar.

Eran suficientes los ojos, el idioma de los ojos.
Tus ojos, mis ojos…
y lo único que nos acompañaba
eran los destellos de la luz intensa de la habitación. Mostrándonos todo.

Mi cuerpo sin miedo ha bailado para ti.
Mi ropa sin vergüenza ha caído ante ti.
Mis manos sin malicia aprendieron a acariciarte sin dejar de mirarte.
Y a extrañarte… y a extrañarte.

Cierro los ojos y recuerdo tu cuerpo.
Aquí frente a mi, desnudo y vicioso.
Cierro mis ojos y cuento aun los lunares de tu espalda.
Siento tus dedos buscando líneas que se creían perdidas.
Así sincero, buscando no más que eso.

La particularidad de tus palabras, de tus acciones, de tus deseos…
Río recordando los botones atrevidos que desafiaban a mi boca.

Y fue en una sola noche en la que aprendí a verme yo misma,
a admirarme yo misma.
A contemplar la línea torpe que define mis curvas.

Así lo quisiste, así me enseñaste, así me lo mostraste.
Y bastó una noche para quedarme con tu mirada.
Esa mirada que me sabe tan extraña ahora…

Esa noche tu cuerpo cubrió mi cuerpo haciendo las veces de abrigo,
yo sudaba pero no me importaba,
estabas cerca de mi y eso me agradaba…


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